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Testamento
Odio los testamentos y odio las tumbas. Ch. Baudelaire
Al fuego, mi único heredero, dejo mi noble cuerpo, y al viento albacea, la dispersión de mis cenizas.
Nada dejo a la tierra que invierte la carne en sus entrañas.
A la poesía lego la imagen póstuma de mi corazón martillando como un puño de brasa el refrigerador del infierno.
GONZALO MILLÁN
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